sábado, 7 de abril de 2007

La Princesa y el Sapo

Había una vez una princesa que era muy pero muy soñadora. Siempre estaba en las nubes. Y nadie la bajaba de ahí, y algunas veces hablaba sola y otras veces pensaba que capaz que algún día sus sueños se harían realidad.

Pero no siempre los sueños se hacen realidad, un día le pasó lo más extraño se encontró con un sapo que hablaba.
-¡No te acerques!- Le dijo ella
y el le dijo - ¡No te asustes, no voy a hacerte nada! Solo soy un sapo que habla-
¿Qué quieres?, dijo ella.
Y el le dijo -Quiero un beso tuyo para volver a ser humano.
-¡No, que asco no puedo besar a un sapo!-dijo ella.
¿Por qué? Si en realidad yo soy un príncipe, dice el sapo.
-No, no te creo. Cómo un sapo como vos va a ser un príncipe.
-¿Qué no crees en la magia?-dijo el sapo.
Sí, dijo ella.
Y el dijo - entonces besame -
Y ella dijo - está bien - y lo besó.

En ese momento algo pasó, el eo sapo se convirtió en un apuesto príncipe. Y ella dijo -¡Entonces era verdad!

Muy pronto se casaron y vivieron elices por siempre...

Autora - Melani Lescano

El Amor Verdadero

Había una vez una princesa llamada Dalia, esa princesa tenía todo, tenía a sus padres, joyas, el castillo y a su pueblo pero algo le faltaba, el amor en su vida.

Un día la princesa se enteró de que su padre le había arreglado una boda cuando era una bebé, enojada le gritó a su padre:
-¡Oh, como pudiste! ¿Por qué no puedo elegir yo misma a alguien para casarme?-.
Su padre le respondió -¡Porque eres una princesa y debes elegir a alguien de la realeza! y además le dijo -Eres mi hija y eres la princesa, quiero que escojas bien a tu esposo.
Y ella respondió - ¿Por qué crees que elegiré mal a mi esposo, si ya tengo la mayoría de edad?
Y su padre respondió - Porque no quiero que te hagan mal, ni te lastimen
Luego de la conversación, el rey se retiró del lugar.

Una hora después su padre quiso ver a Dalia y le dijo - ¿Quieres conocer a tu esposo?
-¡Así que lo trajiste! - Dijo ella - ¿Es del reino vecino?
-Sí- Respondió el rey.
Dalia sorprendida dijo - Pero padre, ¿No estamos en guerra con ellos?
- Sí, por eso dice el rey, es en son de paz la unión entre los dos reinos.
Y ella dijo - ¿O sea que me tengo que casar solo por la guerra?
- Sí, respondió el rey.
Y ella le dijo - Dejen de usarme dejenme ser feliz con la persona que yo quiera, que no me entienden quiero ser feliz... y se fue llorando.
En su habitación exclamaba ¡Oh, porqué no pueden arreglar esto entre ellos! Porque me meten a mi y ese príncipe!

Ya al anochecer su padre le dijo - ya ha llegado tu futuro esposo.
Ella le dice -¡Padre! Siento mucho lo que te dije hoy, estaba nerviosa. No lo conozco y no quiero casarme sin amor.

Pero lo que su padre no sabía era que ella estaba enamorada de otro príncipe que era el hijo del mejor amigo de su padre, su nombre era Dario. Este príncipe también estaba enamorado de ella y le dolió mucho cuando se enteró que la princesa se iba a casar con el príncipe José, y él y su padre, el mejor amigo del rey, estaban invitados a la gran celebración.

La princesa Dalia miraba fijo al príncipe Dario, el cual amaba y luego miraba al otro, y ella misma se decía - ¡Oh!, ¿A quién he de elegir? ¿Al que me dice mi padre o al que amo yo?
Y su padre fue a decirle que era hora de que empezara la ceremonia y ella fue con el, con las lágrimas sobre la mejilla caminando despacio. Al llegar al altar con el príncipe, el hombre que los casaba procedió a realizar el enlace.
Cuando llegó a la parte que decía que si se quería casar, el príncipe dijo que -Sí- pero ella dijo -¡No! No quiero casarme sin estar enamorada, yo quiero a otra persona que es el príncipe del otro reino. Y el príncipe respondió - ¡Y yo la amo a ella!
Inmediatamente se casaron y vivieron FELICES por siempre...

Autora - Melani Lescano